viernes, 15 de septiembre de 2017

Costa griega del noroeste, entre Preveza, Parga y Sivota

Para pasar la mayor parte de nuestras vacaciones veraniegas, este año elegimos una zona relativamente amplia cercana a Albania, en plena costa griega del mar Jónico.


La característica principal de este territorio es su espesa y variada vegetación que llega hasta el mismo borde de la costa. Llueve abundantemente en invierno y esa es una de las razones de la alta biodiversidad de este entorno y de la abundancia de ríos y riachuelos.


 
Las elevadas montañas de la Cordillera del Pindo forman una muralla rocosa. En esta peculiar región, tanto en invierno como en primavera, la brisa húmeda del mar se concentra e impregna toda la vegetación de rocío creando un rico hábitat natural.



Uno de los principales ríos es el Acheron o Aqueronte. Su estuario permite una variada agricultura y en su valle se cultiva, maíz, arroz, legumbres y una buena variedad de árboles frutales, sobre todo de melocotoneros.



Por aquí no hay grandes ciudades, si exceptuamos Preveza o Ioánnina. Los pueblos suelen ser pequeños y excepto Parga, no tienen mucho turismo. Parga, sí. Es una ciudad dedicada toda ella al turismo. Es bonita y colorista, con un ambiente bohemio de playa y con la posibilidad de hacer un montón de actividades de ocio relacionadas con el mar. Estas características atraen fuertemente al turismo, pero dado que nosotros huimos de las zonas masificadas, en Parga sólo estuvimos una tarde horrible de calor y elevada humedad. Con eso tuvimos suficiente. 




Llegamos  a nuestro destino, asombrados por la belleza de la naturaleza. Desde la carretera, podíamos ver la espesura de la vegetación. Una efervescencia de tonos verdes que nos daba la bienvenida a nuestro primer alojamiento.


No nos imaginábamos que tras ese manto verde de árboles se esconderían unas playas tan hermosas como bien preservadas. Algunas poseen ese aire rudo y salvaje tan característico de Grecia, pero la gran mayoría se han librado de la abusiva especulación inmobiliaria y se hallan libres de los omnipresentes kilómetros de ladrillos que afean la costa mediterránea y destruyen el entorno.




La mayor concentración de hoteles, apartamentos, hostales y resorts se encuentran localizados  en los alrededores de Preveza y en las poblaciones de Parga, Perdika y Sivota, dejando un montón de kilómetros de costa virgen de construcciones.


Algunas playas del Epiro, sufren del acoso constructor, como la playa de Arilla, pero aún no padecen de una fuerte edificación y el entorno se mantiene más o menos preservado y cuidado.

domingo, 3 de septiembre de 2017

¡Kalimera, Hellas! ¡Buenos días, Grecia!

Nos ponemos eufóricos cuando llega el mes de junio, porque está más próximo nuestro viaje a Grecia. Durante los últimos años, una parte importante de nuestras vacaciones veraniegas, las hemos disfrutado en el país heleno. 

 

Cuando estoy aturdida por la vorágine de la ciudad y el trabajo, se me olvida lo mucho que me gusta Grecia, pero cuando regreso allí, comprendo mi fascinación por este país. Contiene los elementos principales  para pasártelo bien, o por lo menos para que yo me lo pase bien. Una naturaleza con grandes contrastes. Zonas áridas, aparentemente desérticas, humildes y complicadas. Otras áreas, con una vegetación deslumbrante, de manto verde, tupido y frondoso. 


En líneas generales el carácter heleno es afable. En las zonas rurales o en los pequeños núcleos urbanos, siempre te saludan por la mañana con una sonrisa y un Yasas o un Kalimera; por las tardes, con un Kalispera.


Grecia posee una línea costera extremadamente sorprendente. Con largas playas y/o pequeñas calas que satisfacen todos los gustos posibles. Siempre encontrarás una playa para la satisfacción de uno. Las hay de rocas, ideales para el buceo, de guijarros para no ensuciarte de arena y las hay de arena fina dorada o blanca. También, he visto playas que no lo son; sólo una simple escalerilla en un puerto para entrar al mar a nadar. Hacen la vez de improvisadas playas.


Desde cualquier ángulo de las atalayas costeras helenas puedes observar el serpenteante litoral recortado sobre el intenso azul del mar griego. Es una gozada. No nos cansamos de contemplarlo. Nos fascina.



La costa helena, se halla salpicada de multitud de islotes e islas de diferentes tamaños (más de tres mil). Pequeñas como la de Itaka, Kalamos, Milos o Paxos, medianas como la de Lefkada o la de Kefalonia o Citera y grandes islas como la de Creta o la de Corfú. También, hemos visto peñascos puntiagudos e inhóspitos que sobresalen desafiantes del mar y que no llegan a ser ni siquiera islotes. Son solamente rocas esparcidas, sin orden aparente,  a lo largo de la costa.

 

          

Este año,  hemos viajado a la área geográfica de Epiro. Lo que más nos ha sorprendido del viaje es la altura de las montañas de esta zona: la Cordillera del Pindo. 



Cordillera imponente que corre paralela al mar Jónico, de norte a sur. Con un pico de más de 2.600 metros -el monte Smolikas-. Sus montes son picudos y pelados en las cumbres. 

En invierno, suele llover mucho en el territorio del litoral norte próximo a Albania y nieva fuertemente en las cumbres más altas y cercanas a Ioánnina. 



Hemos aprovechado que concurrían muchos ríos por la zona, como el mítico río Acheron o Aqueronte, para vivir otro tipo de viaje, no tan de playa. Turismo de interior, tranquilo y relajante. Ideal para combatir el fuerte calor del verano.

sábado, 26 de agosto de 2017

Morella y su muralla

Desde Peñarroya de Tastavins, sólo hay unos 30 kilómetros hasta Morella. Así que, aprovechamos que estábamos por esa zona para acercarnos a Morella.



  
Morella se halla situada sobre un promontorio rocoso y de difícil acceso.
Es un enclave estratégico y con una larga historia. De hecho, esta área está habitada desde el Neolítico, Edad del Bronce y del Hierro (se han encontrado piezas de esos períodos en excavaciones arqueológicas).



Actualmente, Morella es una ciudad de turismo de interior. Se localiza en la Comunidad Valenciana. Siendo la capital de la comarca de Els Ports de la zona castellonense.

De climatología extrema, sus veranos son cálidos y sus inviernos muy fríos, ya que está a pocos kilómetros del puerto de montaña: Torremiró.



Morella se halla protegida por una alta muralla que rodea el perímetro más antiguo de la ciudad. Son cerca de 1500 metros de muralla, construida en varias fases. Se conservan 7 puertas de entrada y 10 torres de vigilancia. Las puertas de entrada son: la de san Mateo, san Miguel, del Rey, de los Estudios, de la Nevera, Forcall y Ferrissa.

Aparcamos en una de las puertas de entrada a Morella en la de san Miguel. Camino del castillo, el recorrido urbanístico de la ciudad invita a pasear tranquilamente por sus calles de trazado medieval.




La calle Blasco de Alagón tiene las casas con los bajos aporticados y los domingos bajo los porches se celebra un mercadillo desde la Edad Media. Allí se vende frutas, verduras, encurtidos, etc. Como era domingo nos dedicamos a curiosear por las paradas. Además, en esta calle se concentran la mayoría de los colmados y tiendas de exquisitezes, productos típicos de Morella y suvenires.

Es la calle más animada. Si pasas por ella, haz una parada para contemplar el Ayuntamiento. Es un bonito edificio de los siglos XIV y XV, de estilo gótico-renacentista. Puedes visitar las salas góticas del Consell y la Prisión.



Camino al Castillo pasas por la majestuosa basílica de Santa María La Mayor, de estilo gótico.
La fachada de la basílica tiene dos puertas de entrada: la de los Apóstoles y la de las Vírgenes. Las esculturas se mantiene pese al paso del tiempo.
El interior de la basílica tiene una escalera impresionante que sube al coro y un gran altar mayor de estilo Barroco, que ni te lo imaginas.




Previo pago de 3,50 euros por persona, accedimos al Convento de Sant Francisco, actualmente en obras, y al maltrecho castillo de Morella.

El paso del Tiempo, el expolio y las guerras han dejado su huella en este histórico lugar. Pero pese a su actual estado, te puedes imaginar perfectamente cómo se vivía dentro de esta fortaleza de 8.000 metros cuadrados.
Mientras subes la empinada cuesta, el castillo parece despeñarse. Una moles gris de piedra natural lo sostiene.




Tras la puerta princial hay un pequeño museo que explica la historia de Morella y los acontecimientos más importantes por los que ha pasado la ciudad. Interesante.
Tras subir un montón de escaleras llegas a la plaza de Armas. Las vistas desde allí abarcan una enorme extensión de territorio.



viernes, 11 de agosto de 2017

Argelès-sur-mer, entre el mar y la montaña

Argelès es una localidad francesa, vecina de Collioure y cercana a España. Su situación privilegiada entre el mar Mediterráneo y la montaña de las Albères, hacen de esta pequeña población un apetecible destino para las vacaciones veraniegas.


 

Nosotros fuimos fuera de la temporada alta de verano, porque de esta forma podíamos conocer mejor la vida cotidiana de una pequeña población costera francesa.

El centro de Argelès se sitúa un poco al interior. Sus calles son estrechas y los edificios son coloristas. Dispone de una iglesia con torre almenada del siglo XIV. Muy bonita.


En el centro comercial de Argelès, los miércoles y los sábados hay mercadillo. Los comerciantes de la zona y vendedores ambulantes oficiales, se ponen a vender sus productos Vimos paradas en las que se vendían ostras frescas, otras con frutas y verduras, también otras que vendían quesos y vinos de la zona y miel.



La playa de esta zona, conocida como Argeles-sur-mer, es larga casi 7 kilómetros de fina arena dorada.

Cerca del mar hay una enorme extensión de bosque de pino mediterráneo. Entre este bosque de pinos, y aprovechando la extensión del terreno, han habilitado una multitud de zonas para hacer acampada. Se encuentran un gran número de campings oficiales.


El frente marino está muy cuidado. Puedes recorrer la playa por un agradable paseo marítimo. Si te gusta mucho caminar, toma el sendero del litoral. Un sendero de piedra, arena y roca que discurre paralelo a la costa entre Argelès, Collioure y Port -Vendres.



Al final de la playa, hacia el sur y antes de llegar a Collioure está el puerto deportivo de Argeles y la playa de "Le Racou". Una tranquila y bonita playa a pie de la montaña. Al norte, se halla la "Reserva Naturalle du Mas Larrieu" y la playa de Sant Cyprien.